martes, 29 de junio de 2010
La hora de la verdad
domingo, 27 de junio de 2010
Un Mundial raro, raro, raro.
viernes, 25 de junio de 2010
El Mundial de los cracks. Un resumen de lo visto hasta hoy.
1. Messi: El del Barcelona parece haber encontrado su sitio en la albiceleste. Será muy difícil parar a argentina si continúa a este nivel.
1. Ozil: Sublime el alemán en tres cuartos de campo. Está por todas partes, ordena, asiste y llega a puerta. Por ponerle un pero, fallón en el mano a mano. Apunta muy alto el chico del Werder Bremen.
4. Sánchez: Gran mundial hasta ahora del chileno del Udinese, que desborda y asiste, pero sin embargo no ve puerta. Esperemos que esta tarde contra España se le apaguen las luces...miércoles, 23 de junio de 2010
Ya no quedan hombres como Piqué
Queridos amigos, en estos días me he dado cuenta de que si alguna vez el fútbol tuvo algo de sensibilidad, hoy por hoy la ha perdido. Sólo hay que ver a nuestro mayúsculo defensa central Gerard Piqué. Un tío sensible donde los haya, delicado, amable, casi femenino (en el mejor de los sentidos). Un tío que motiva a sus compañeros desde el cariño y la comprensión, cosa que cabe valorar en este mundillo de machitos que airean su exceso de testosterona voceando, increpando y dando, y dando, y dando... Tanto han dado, que a Piqué le tocó recibir, y recibir, y recibir. Vaya si recibe Piqué. En dos partidos nos lo han dejado hecho un cromo (¿de qué pensábais que hablaba?): puntos en la frente en la desafortunada jugada del gol suizo en el primer partido, y contra Honduras balonazo en sus partes y posterior patada en la boca y más puntos en el labio. Con el cutis tan cuidado que tiene el chico. Y el bueno de Gerard ni se queja, pone cara de machote ibérico y aguanta como un campeón. Está claro que en este mundo de hombres no hay sitio para un tipo como Piqué. Y encima, guapo. Ojalá hubiese más defensas centrales como tú. Te queremos Gerard Piqué.martes, 22 de junio de 2010
Del Bosque y los errores de siempre
España cumplió ante Honduras: el juego de siempre, con un poco más de velocidad con respecto al partido frente a Suiza, pero con un resultado muy corto para lo que fue la contienda. No tengo ninguna duda de que esta selección puede jugar mejor, mucho mejor. Ayer Vicente Del Bosque enmendó algunos errores, pero no todos. Era evidente que España gana con dos puntas: Villa encuentra más espacios y puede caer a izquierda, desde donde es mucho más peligroso en sus arrancadas. Pero para ello necesita otro referente que fije la defensa contraria. Si éste es Torres, un jugador de movilidad y amplio recorrido, pero nada en forma de cara al gol, la decisión de jugar sin un enganche que asista a ambos me resulta incomprensible. Ayer seguía sobrando Busquets, y faltaba Silva o Fábregas. O quizá los dos, si tenemos en cuenta que Jesús Navas jugó ayer en el Sevilla, y no en la selección. El chico hizo el partido que sabe: abrir el campo, desborde y centro. Y lo único que encontró dentro del área fue la tímida cabeza de Xavi que no alcanza a tocar un balón perfecto. La visión de Llorente atacando esa pelota casi me saca una lagrimita de rabia.
Vicente no sabe a lo que juega. España tiene recursos con los que casi ninguna otra cuenta. Puede hacer su famoso tiki-taka (el de verdad, no el de estos días), con Alonso, Xavi, Iniesta, Silva, Torres y Villa, con las variantes de Cesc y Pedro. Esa es la España que da miedo. Si el partido se pone tosco y por el centro nos colocan la muralla china (como casi siempre), Jesusito a una banda, Silva o Pedro cayendo a otra, Villa jugando por donde quiera y "el rey león" Llorente a pescar dentro del área. Un 4-4-2 clásico, con dos extremos y un punta de verdad, no "el niño". Pero una cosa o la otra, Vicente, no me mezcles. Deja el doble pivote con Busquets o Javi Martínez acompañando a Xabi para cuando las circunstancias lo requieran y haya que defender un marcador. Entonces vale lo de tocar hasta aburrir, como contra Suiza. Pero habiendo marcado antes, Vicente, que aquí el empate ya no vale. Nunca mais. lunes, 21 de junio de 2010
Carta del Su Majestad el Rey a los jugadores de ‘la roja’
La primicia de hoy, horas antes del crucial partido contra Honduras, es la carta que Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha hecho llegar a la concentración de la selección española. A través de una filtración (probablemente algún jugador francés pasaba por allí) ha llegado a este humilde apartamento de Via Moretta (Turín: territorio enemigo). La comparto con vosotros.
Queridos jugadores de la Selección Nacional:
En nombre de la Casa Real quiero transmitiros mis mejores deseos para el partido de hoy (bueno y para el de Chile, así no tengo que escribir otra carta). Quiero que sepáis que contáis con todo mi apoyo, con el de la Reina y los Príncipes de Asturias, que han viajado para acompañaros en vuestra aventura.
Dicho esto, quiero que sepáis que vi el partido contra Suiza, qué mala pata jolines. No os preocupéis, son cosas que pasan. España es muy de perder partidos fáciles en los mundiales. Jugad tranquilos, sin presión, sois unos cracks y lo vais a bordar para pasar a octavos. Contáis con el apoyo de 46 millones de españoles (más bien 40 si quitamos todos los nacionalizados que van con otras selecciones, entre ellas Honduras y Chile –no, no hay ningún suizo en España, por qué será). Dentro de esos 40 millones hay 5 millones de parados, con sus respectivas familias pasando penurias, que no tienen otra cosa de qué hablar que no sea del mundial y de vosotros. Luego hay un montonazo (pero muchos, muchos) de funcionarios cabreados por la bajada de sueldo, con los nervios crispados y dispuestos a dar mucho por saco. Lo único que mantiene entretenidos a todos estos es sentarse en el bar con una cerveza (más no, porque no pueden) a ver los partidos de su 'roja', con la esperanza de que lleguéis lejos y nos hagáis sentir orgullosos. Durante noventa minutos, hoy se olvidarán de la situación enfangada, triste y bochornosa de su país. A no ser, claro está, que vosotros se la recordéis cagándola. Porque si no ganáis hoy, es muy probable que ni la posible eliminación de Francia los consuele, y vuestro fracaso implique varios intentos de suicidio, alguna tragedia familiar y una huelga general de órdago.
No voy a ser yo quien os reproche lo que cobráis (jujuju, qué chispa tengo), pero yo trago cada año con el dichoso discurso de Navidad, y alguna que otra vez con la Cumbre Iberoamericana, cosa que no deseo ni a mi peor enemigo. Vosotros sólo le dais patadas a la pelotita, os paseáis por ahí con vuestros coches deportivos, os pegáis unas juergas de padre y señor mío y soltáis tres tonterías en los medios que siempre comienzan con un "bueno, sí ¿no?" para rematarlas luego con alguna obviedad. Por cierto, Iker, te lo digo desde el cariño: ¿Por qué no te callas? Hijo mío es que cada vez que hablas sube el pan, y además tu equipo pierde. Así que no os voy a pedir que en caso de cagarla bien donéis lo que os embolsáis por jugar el mundial a una ONG, pero puede pasar que la escolta se quede dormida en el viaje de regreso, y me han dicho que por Sudáfrica hay mucho ladronzuelo.
Ya en el plano personal, no os pido que ganéis, os pido que destrocéis y humilléis a esos infelices, a ver si cerramos la boca al presidentucho golpista de Honduras. Me da igual si les tenéis que morder, envenenar, pinchar con alfileres o meter a Piqué en su vestuario cuando se estén cambiando (Gerard, con cariño, como si fuera Ibra). Como digo, vosotros tranquilos, sin ninguna presión. Basta con que no la jodáis (más). Os reitero otra vez el apoyo y el cariño de todos los españoles (que son menos de 40 millones, se me olvidaron los nacionalistas) y os recuerdo que del amor al odio hay un paso.
Un afectuoso saludo: S.M. Don Juan Carlos I de España
P.D.: Con tanto tiki-taka estáis mareando mis reales pelotas. Coño, tirad a puerta. Un poquito de mala leche, por favor.
viernes, 18 de junio de 2010
El síndrome de la vuvuzela
Desde que tengo uso de razón nuestro combinado patrio ha dejado en la memoria colectiva poco más que grandes y dramáticas decepciones. El codazo de Tassotti en el 94, la cantada de Zubizarreta en el 98, Al-Ghandour en 2002 o los últimos coletazos de una Francia vieja a la que subestimamos en 2006. A lo que hay que añadir la tanda de penaltis contra Inglaterra en el 96, el penalti de Raúl al cielo de Brujas contra Francia en 2000 y el ridículo en Portugal 2004.
Y a pesar de todo esto seguimos creyendo en los nuestros, y en 2008, al fin, se alinean los planetas y ganamos la Eurocopa. Pero ojo, que el tiempo distorsiona la historia... Recordamos a una España sublime que pasa por encima del resto como un rodillo. O eso nos cuenta la prensa cuando echa la vista atrás. Sin embargo, ganamos a Suecia con un gol de Villa en el minuto 97, necesitamos la heroica con Grecia para remontar el partido, y llegar a la tanda de penaltis con Italia para pasar de cuartos. No lo describiría precisamente como un camino de rosas. Al menos hasta ahí, porque Rusia fue un regalo en semis, después de la que le había caído en la fase de grupos. No voy a quitarle mérito a ese inolvidable triunfo, pero para ganar la Eurocopa de 2008 hizo falta que coincideran la mejor generación de futbolistas españoles de la historia, un cuadro asequible y suerte, mucha suerte. Y desde luego la historia nos debía una buena dosis de ésta.
Primer partido y batacazo ante Suiza. Yo nominaría al óscar a Ottmar Hitzfeld por su maravillosa interpretación de José Mourinho. Y también a Del Bosque por su papel de Pep Guardiola en la semifinal de Champions (aunque los actores de reparto suizos dejaban mucho que desear). Que Suiza fuera a salir más cerrada que Ávila no era ningún secreto. Y que esto es un mundial, y por tanto hay que contar con la mala suerte propia del evento, tampoco. Subestimar a los rivales nunca fue una buena idea en esto del fútbol, pero si además se trata de "la roja", es una temeridad imperdonable. Ah, y no estoy en absoluto de acuerdo con nuestro señor seleccionador, que piensa seguir "fiel a su estilo". A veces hay que variar, buscar otros recursos. Si un delantero tira diez penaltis por el mismo sitio, al final llega un portero zorro que le saca la pelota. Y Hitzfeld se la atajó a Vicente.
Ah bueno, me dejo uno. Yo lo llamo el "síndrome de la vuvuzela". Sí, sí, la trompetita del Mundial. Ya lo vimos en nuestra primera visita a Sudáfrica en la Copa Confederaciones. La roja se atonta -y quien no- con el soniquete. Les pasa como a los murciélagos, que pierden el radar y se estrellan contra las ventanas. Les va mejor jugar entre olés, o pitos, o abucheos. La fuerza de la costumbre...lunes, 7 de junio de 2010
Acuarela
en una acuarela manchada de sol.
Aún recuerdo los ojos rebosando estrellas
bajo la noche límpida;
la brisa apoderándose de todos los silencios;
la cándida inquietud
que suscitaba lo invisible;
la dulce taquicardia
que nacía de evocar lo lejano o lo infinito.
Te recuerdo, pero no te reconozco.
Junto a una locomotora inmóvil y sin humo
yacen mustias dos flores amarillas
pintadas de acuarela,
en un trastero oscuro y olvidado,
rodeadas de imposibles.





